Diario de a bordo

Día 19: Uruguay por los balnearios

A veces me parece que aterricé en Montevideo ayer, sin embargo han pasado 19 días desde que llegué y 20 desde que salí de Madrid. Si me hubieran preguntado cuánto tiempo llevo fuera ni de lejos habría dicho tanto.

Terminé el primer post del diario de a bordo saliendo de Montevideo y lo retomo estando de vuelta en esta ciudad. Durante este tiempo he estado recorriendo la costa uruguaya por los balnearios (así es como llaman aquí a los pueblos de costeros). Pasé 5 días en Punta del diablo, un pequeño pueblo casi llegando a Brasil. Punta del Diablo cuenta con dos playas: la de la viuda y la de los pescadores, pero sin duda la que más merece la pena es Playa Grande, una playa que forma parte del Parque Santa Teresa y a la cual se puede acceder caminando desde la playa de los pescadores por las dunas. Una vez la descubrí no entendía por qué la gente seguía quedándose en las playas de Punta del Diablo, con bastante más gente, teniendo una playa virgen de 10 km a unos minutos caminando de allí.

Probé los buñuelos de algas

En Punta del Diablo me dediqué fundamentalmente a cenar asados en el hostal donde trabajaba un amigo de un amigo y a ir a la playa.

También fui a caminar por el Parque Nacional Santa Teresa aunque lo recomendable es ir en coche o en bici ya que es muy grande y andando es imposible recorrerlo entero.

Después de varias horas caminando bajo el sol decidí que podía ser un buen momento para probar a hacer autoestop y volver a la playa sin tener que hacer la larga caminata de vuelta. Era mi primera experiencia y el subidón de adrenalina y felicidad que tuve cuando me subí al tercer coche que pasó todavía no se me olvida.  Esa tarde empezaron las lluvias.

Atardecer en Punta del Diablo

De Punta del Diablo me fui a Cabo Polonio, balneario al que no se puede llegar en coche. El autobús te deja en la terminal y desde ahí se cogen unos camiones que te llevan a través del parque nacional Cabo Polonio, que es un área protegida.

El pueblo es muy hippie, no hay agua corriente ni electricidad y cuenta con dos playas vírgenes espectaculares. Además desde el faro se pueden ver lobos marinos.

Allí llovió sin parar dos días seguidos y yo me puse enferma así que no pude disfrutar mucho ni de la playa ni de los cielos tan maravillosos que dicen que se ven de noche. Me sentí bastante sola y vulnerable poniéndome mala tan pronto en el viaje y tan lejos de casa. ¿Quién dijo que viajar era perfecto? Mentía. Hay días y días pero de estos principios emocionales hablaré en un post que estoy preparando 😉

Desde Cabo Polonio me fui a La Pedrera, un pueblo de casas bajitas construidas en mitad del bosque que me tenía enamorada desde que llegué. También tenía dos playas (parece que los balnearios se hubieran ido construyendo en puntas que contaran con doble costa) y decidí que me quedaba unos días descansando y escribiendo ya que iba a volver a llover.

Playa de la Pedrera

Las noches de fiesta en los dos hostales en los que estuve me disuadieron de hacerlo y me vine a Montevideo, huyendo de eso. No sabía que Uruguay es un país de turismo sol y playa al que vienen muchos estudiantes argentinos y chilenos de fiesta. Eso hacía que fuera imposible dormir en los hostales de la costa ya que todas las noches había música hasta las mil. La costa es preciosa pero en enero es imposible disfrutarla alojándose en hostales baratos si no se viene a turismo de fiesta. Para que os hagáis una idea Uruguay es un país de tres millones de habitantes que recibe al año tres millones de turistas. Aquí tenéis el anuncio publicitario que me enseñaron que se hizo en 2009 para fomentar el turismo. Me pareció MUY divertido y da una pequeña ideal del pique amistoso que hay entre uruguayos y argentinos.

He seguido preguntándome como hacen los uruguayos para vivir con el nivel de vida que hay en este país. Los precios son altos e incluso las casas, coches y electrónica se pagan en dólares. Sin embargo la gente cobra en pesos y el sueldo mínimo son unos 300-400$, imposible vivir con eso. Me cuentan los uruguayos que se viaja y se sale poco, se comparten muchos mates y cervezas y mucha gente se desplaza en bicicleta porque comprar un coche es imposible. La costa no me ha dejado conocer mucho del país fuera de la cara turística así que espero en estos días, alojada en casa de un couchsurfing, tomarle un poco más el pulso al país e iros contando 🙂

Estoy aprovechando también para coger carrerilla y escribir mucho así que espero que pronto vengan más post y pueda informar más seguido.

Estoy haciendo también una lista de música uruguaya que voy conociendo por aquí. Si queréis descubrirla conmigo podéis hacerlo en mi cuenta de spotify Viajes Terapéuticos o en este link.

¡Gracias por seguir al otro lado viajando conmigo! 🙂

1 Comment

  1. Ori

    3 febrero, 2017 at 00:12

    Música De Uruguay: El cuarteto de Nos ❤

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