Cartas abiertas, Marruecos

Carta abierta a Tánger: que ver allí.

Querida Tánger:

Te escribo ya desde la distancia y sé que eso te duele, pero créeme cuando te digo que, a veces, es mejor no estar en el camino para escribir determinadas cosas. Ahora que se han asentado todas las emociones que me provocaste puedo recordarte con mucho cariño.

que ver en tanger

que ver en Tanger

Dicen que no tienes nada que ver y no es verdad. Quizás no eres tan espectacular como Essaouira, Marrakech o Chefchaouen pero tienes un encanto que nada tiene que envidiar.
que ver en Tanger

Es cierto que una parte de ti ha acabado convirtiéndose en una ciudad cualquiera con edificios altos en primera linea de playa. Y no. Eso no me gusta. Te diría que dejes de promocionar esa parte con ese puerto deportivo que estás construyendo y empieces a valorar lo que tienes entre tus calles.

que ver en tanger

que ver en tanger

Me gusta de ti que se palpa la vida auténtica de una ciudad marroquí que no está enfocada hacia el turismo, la cantidad de gente en la calle a las 22h de la noche, los grupos de jóvenes, mayores, niños y familias sentados en los céspedes de la ciudad charlando, los chavales jugando al fútbol en las canchas del barrio y los comercios abiertos a esas horas en las que lo mismo puedes cortarte el pelo que comprar cuadernos en una papelería.

que ver en Tanger

Tu relación con el mundo del automóvil valdría en si misma una carta completa. Me asusta conducir por tus calles porque para saber las normas de circulación de una rotonda hace falta un máster. Me fascinan los taxis que llevan 7 personas a parte del conductor. Me descuadran las mujeres con niqab conduciendo porque no recuerdo haber visto tantos velos completos en mis otros viajes a tu país. También porque algunos prejuicios hacia el mundo musulmán siguen probablemente, y por desgracia, incrustados en mi mente a base de mucha información estereotipada. No acabo de saber en que punto está la igualdad de género y me resulta totalmente inesperado ver a un hombre con chilaba y mochila portabebés.

Sé que te estás modernizando a base de rascacielos y centros comerciales pero a mí me apasiona perderme por tu zoco y que todo el mundo te diga “Bienvenida”. Los comerciantes intentan vender tus recuerdos, sí, pero si digo “vengo otro día, gracias amigo” me dejan marchar. Hay vida más allá del turismo. En esas calles comerciales repletas de hogares puedo observar que son los hombres los que venden y son las mujeres las que compran. Los niños siguen siendo niños pero en lugar de estar en sus casas encerrados jugando a la consola se inventan pequeños comercios de recreativos llenos de pantallas en las que jugar en comunidad. Las niñas no tengo muy claro donde están porque son bastante invisibles en la postal que voy dibujando.

Recreativos del zoco de Tánger.

Recreativos del zoco de Tánger.

Probablemente seas de las pocas ciudades del mundo que tiene un cementerio judío, anglicano y musulmán a pocos metros de distancia.

Cementerio judío de Tánger.

Cementerio judío de Tánger.

Cementerio anglicano de Tánger

Cementerio anglicano de Tánger

Cementerio musulmán de Tánger

Cementerio musulmán de Tánger

Y es una lástima que tus mercados de tejedores, como Fondouk Chejra, estén desapareciendo porque la artesanía ya no vende y cada vez que muere uno de los artesanos no hay nadie que pueda sustituirle.

Fondouk Chejra, el mercado de los tejedores era antes una posada de comerciantes. Actualmente quedan cada vez menos artesanos tejiendo en los telares.

Fondouk Chejra, el mercado de los tejedores era antes una posada de comerciantes. Actualmente quedan cada vez menos artesanos tejiendo en los telares.

Preparando el telar.

Preparando el telar.

Los tejedores hilan su propia lana.

Los tejedores hilan su propia lana.

Debido a la complejidad de los telares muchas veces hacen falta dos personas para tejer una tela.

Debido a la complejidad de los telares muchas veces hacen falta dos personas para tejer una tela.

Ver una película en tu Cinema Rif se convierte en un viaje en el tiempo en el que no puedo evitar que aparezca la tristeza al comprobar que somos los únicos espectadores de la sala.

Cafetería del Cinema Rif

Cafetería del Cinema Rif

Te confieso que alguna vez me vanaglorié de que en España eramos lxs únicxs que poníamos tapas con la caña. Desde que descubrí que tú también me prometí no volver a hacerlo. Sé que hay muchos sitios pero en concreto yo me adentré en “Le coeur de tanger” (el corazón de tanger). Un restaurante un tanto escondido con música en directo a partir de las 22h en el que por cada cerveza que pedí me fueron sacando comida. Primero ensalada, luego pescados, finalmente platos de frutas.

Tapas gratis

Tapas gratis

No te vayas a quedar con hambre

No te vayas a quedar con hambre

Comida rica para acompañar la cerveza.

Comida rica para acompañar la cerveza.

Un lugar curioso tu corazón, Tanger. Escondido entre tus calles más centrales, justo al lado de la plaza de los cañones, al subir por las escaleras que me adentraban en el local empecé a pensar que me había confundido. Si no fuera porque me estaba llevando alguien que conocía el lugar habría pensado que entraba en un prostíbulo por la poca iluminación y la cantidad de luces de neón. Más tarde descubrí que muchos sitios nocturnos tenían ese aspecto.

A pesar de que me confirmaran que sólo es un restaurante no pude evitar pensar que no sería un sitio al que vendría sola o “destapada” de ropa porque, intuyo, podría haber confusión con trabajadoras del sexo. Allí venden alcohol, a una hora prudente empiezan a cerrar las ventanas que dan a la calle y la terraza y la mayoría de las personas que están allí son grupos de hombres; alguno de ellos acompañado de una sola mujer.

Calidad de móvil nefasta. Lo sé.

Mujeres con las que se establecen miradas y sonrisas cómplices mientras pienso que o tienen muchas ojeras en un solo ojo o llevan algún golpe. Aparecen sentimientos encontrados. Hombres animados en mesas y con ganas de moverse con la música, sonidos que te invitan a bailar junto a la inevitable creencia de que las mujeres del lugar no tienen el destino que buscaban.

Quizás por eso, y por haberme encontrado niños en la calle mendigando un plato de comida rebuscado en la basura, me alegró tanto descubrir que eres una ciudad que también se hace terapia con Darna, aquella asociación que a través de un restaurante financia proyectos para sacar a los niños de la calle y empoderar a las mujeres.

Tanger

Ya ves querida, quizás no tengas nada espectacular que ver, pero a mí me compensan la cantidad de reflexiones que me provocaste.

Esa contraposición acerca de la modernización de las ciudades a base de occidentalizarlas frente a la preservación de cascos antiguos con el turismo como único objetivo que convierte centros históricos en lugares muertos, sin vida. Me compensan tus contrastes, que me des la vuelta a las ideas preconcebidas y que no pueda evitar pensar que me falta mucha información para entender donde está el papel de la mujer y del hombre en tu cultura. Me compensa que me pongas delante de las narices situaciones en las que, espero, no sean mis prejuicios los que pongan nombre a los oficios de las personas que quizás sean mujeres modernas, valientes y empoderadas que se atreven a ir a locales con su pareja y sus amigos sin miedo a lo que opinen de ellas.

El choque cultural es inevitable contigo y eso está desapareciendo en todas esas ciudades que tienen “cosas que ver”.

Sí, puedes encontrarte pavos por la calle.

Sí, puedes encontrarte pavos por la calle.

¿A ti que te despierta Tánger?

Si te ha gustado puedes encontrar más cartas abiertas a lugares que dejan huella en el blog.

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