Diario de a bordo

Día 8: Primeras impresiones

Ya llevo una semana de viaje y, a pesar de tener varios post a medias pensados, no acabo de arrancar a escribir.

Uruguay es MUY caro. Es lo único que resuena en mi cabeza desde que comencé el viaje. El tema económico me tiene completamente desubicada en muchos momentos y mi mente no para de pensar en cómo hacer para que no tener que gastar la friolera de 30-40€ al día en este país. Nada que ver con mi presupuesto de 20 euros ideales que en algún momento y lugar de mi cabeza me iban a permitir viajar bastante tiempo. No en vano llaman a este país la Suiza sudamericana.

No es que Uruguay tenga unos sueldos desorbitados, ni siquiera unos acordes con el nivel de vida que la economía marca, pero llego en temporada alta a un país de turismo de sol colonizado por argentinos y chilenos buscando playas.

Pasé seis días en Montevideo de los cuales tardé dos en acomodarme y hacerme al viaje. La emoción de no tener billete de vuelta, estar empezando un sueño y a la vez llegar a una ciudad en domingo de verano cuando está vacía y cerrada a cal y canto y cuyos precios se parecen más a los europeos que a los latinos desconcierta. Aparece la sensación de que ese viaje indefinido tiene fecha de fin ya antes de comenzar, que el dinero no alcanzará para ver todo lo que quiero y que tendré que estar excesivamente pendiente de él si quiero recorrer este país (y Argentina, que ya me van avisando que es por el estilo).

Tardé dos días en ver que, a pesar de no poder bajar de los 15€/ noche en alojamiento, existen lugares donde comer más barato que todo lo que había visto, que Montevideo no es ni mucho menos una ciudad sin vida y que el barrio en el que estaba, Palermo, era un fascinante mundo donde ir encontrando arte urbano a cada esquina junto con ensayos de candombe por la calle al caer la noche. Bailar al ritmo de los tambores recorriendo las calles me conectó con el lugar mucho más que cualquier paseo que me diera por la Ciudad Vieja.

Hay una cosa curiosa que me pasa cuando llevo unos días en un lugar, empiezo a verlo como casa. Quizás porque me alojaba a unos portales de la calle Maldonado de Montevideo y yo nací y viví mis primeros años de vida en la calle Maldonado de Madrid. Quizás porque ya conocía con nombre a todos los trabajadores del hostal que me saludaban por el mío. Quizás porque compartía momentos de cantos y guitarras con los huéspedes. Quizás porque yo ya estaba conectada con Montevideo. Se disipaba la imagen de hostal de veinteañeros fiesteros de vacaciones veraniegas y aparecía el día a día: un café en la terraza, una siesta, cocinar o una conversación sobre cualquier cosa que no fuera ¿de dónde eres? ¿cuánto tiempo estás de viaje? seguida de un listado de sitios vistos que acaban tras 15 minutos de charla con ¿por cierto cómo te llamas?

Curiosas las conversaciones de hostal que nunca empiezan por el nombre y siempre por la procedencia. Curioso que eso una a la gente más que cualquier otra cosa. Los argentinos con los argentinos, los chilenos con los chilenos, los brasileños con los brasileños y las alemanas con las alemanas. Así quedábamos descolgados la única española, un francés o un finlandés que apareció por allí y un par de canadienses que por lo menos iban juntos. Menos mal que los latinos acogen a todo el que pase y los grupos se fueron agrandando a medida que pasaban las horas del día.

Y así, entre reflexiones, paseos y descubrimientos fueron pasando los días en ese barrio de la capital que me iba enamorando cada día un poquito más. Dejé de pasear lo turístico y me dediqué a investigar y hacerlo un poco más mío. No sólo me encontré dos veces con el candombe sino que una esquina me regaló un bar con jam session y ventanales abiertos por los que ver y escuchar la música y una pequeña playa me ofreció un atardecer de infarto.

Y fue en ese momento, en el que le cogí el pulso, el que elegí para despedirme de Montevideo e irme a Punta del Diablo, temiendo quedarme atrapada en el calor de la capital.

Pero esto no es un adiós, es un hasta luego. Montevideo, ¡nos vemos en unas semanas para el carnaval y el desfile de llamadas!

Si queréis leer más del diario de a bordo del viaje pinchad aquí.

Guía alternativa de Montevideo

9 Comments

  1. Sol

    23 enero, 2017 at 21:00

    Hola! como estas? Te escribo desde Bs As. No te desanimes, Uruguay si es unos de los paises mas caros de America del sur, pero Buenos Aires es un poco menos caro. Si vas al Sur del pais es mucho mas caro que el norte, por ejemplo en Salta, Jujuy se come muy barato.
    Animo que no decaiga!
    Cualquier consulta que tengas con gusto te doy una mano. Puedo conseguirte algun amigo que te hospede en Bs As si queres.

    Que sigas teniendo buen viaje!

    Saludos!

    1. Pepa

      24 enero, 2017 at 23:55

      Sol!! Que bien me viene tu comentario!! Palabras de ánimo en estos momentos y saber que no es así en todos lados es un gusto! Mil gracias ? de momento alojamiento creo que tendré en bs Aires pero cualquier recomendación local es bienvenida! Un abrazo fuerte

      1. Sol

        26 enero, 2017 at 00:28

        Dale! Cualquier cosa que necesites me escribis, siempre es un placer para mi brindar ayuda a los viajeros, Abrazo!

  2. Flor

    23 enero, 2017 at 22:48

    Hola Pepa! Nosotros ya en Madrid, pero pasamos un par de dias en Montevideo y nos quedamos con la misma sensacion que vos: carísimo. Y sí, preparate para Argentina porque anda igual. Para nosotros una sorpresa, lo esperabamos caro, pero no taaanto! Un beso y a seguir disfrutando hasta donde llegues ?

    Beso, Flor

    1. Pepa

      24 enero, 2017 at 23:53

      Hola Flor! Qué tal os fue por aquí? Qué pena que no pudiéramos coincidir!!

  3. Edurne

    24 enero, 2017 at 12:23

    ¡Ánimooo! Y disfruta al máximo como tú sabes 🙂

  4. Soraya

    26 enero, 2017 at 12:07

    Hola guapa!
    Ay! Me encanta que nos cuentes tu viaje!
    Pero quería incidir en algo y es que no puedes pensar que ya tiene fin antes de comenzar, quizás tendrás que buscar otras maneras de vivirlo como trabajar por alojamiento y tal, o couchsurfing….pero no te desanimes, porque estoy segura que te dará para todo lo que quieres ver si le echas ganas. Siempre me has transmitido esa sensación, así que no te rindas que esto solo es el principio de tu viaje. Recuerda “mindfulness” concéntrate en lo que estas disfrutando aquí y ahora…el dinero va y viene, pero la experiencia que estas viviendo será única.

    1. Pepa

      29 enero, 2017 at 02:18

      Cuantos ánimos Soraya! Muchas gracias! Sí, esos momentos de pensar que el viaje se acaba antes de lo previsto si sigo el plan son los que activan la mente para hacer cosas nuevas. En Uruguay es difícil hacer couchsurfing en la costa porque hay poca gente registrada pero aún así conseguí para uno de los sitios que quería ver 🙂 los viajes son altibajos emocionales y los bajos son necesarios para buscar recursos dentro de la mente. Quería transmitir que las primeras sensaciones no siempre son estar en la cresta de la ola, hay que lidiar con muchas cosas en solitario. Siempre leía blogs en los que todo iba bonito y perfecto y no siempre es así. Pronto llegarán más aventuras! 😉 Gracias por seguir al otro lado después de tanto tiempo 🙂

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