Vivir viajando

Crecer viajando: Entrevista a Andrea, de Viajes que Transforman

Episodio #6 de Crecer Viajando, una serie de entrevistas a viajerxs en las que hablan sobre sus experiencias de crecimiento personal a través del viaje. 
Hoy os presento a Andrea, de Viajes que transforman que os contará cosas aprendió ella viajando 🙂   Sin duda viajar te cambia la vida. Para mí, los viajes me han ayudado mucho en mi crecimiento personal, sobre todo cuando he viajado sola. Estaba pasando por un mal momento en mi vida, así que decidí renunciar a mi trabajo e ir a vivir a Canadá con la Working Holiday visa (o también conocida como Work and Travel). Aquella experiencia me marcó mucho ya que vivir en otro país, con un idioma distinto, cultura diferente, trabajando y viviendo nuevas experiencias; es aprendizaje a la vena. También cuando viajé sola por Brasil fue el momento perfecto para estar solo conmigo misma. Fue un viaje de introspección para descubrir qué quiero hacer con mi vida. Me reencontré y decidí hacer cambios drásticos para –por primera vez- comenzar a vivir mi vida.   Mientras viajaba decidí crear mi proyecto Viajes que Transforman y, también, decidí reinventarme. Elegí colgar el traje formal de abogada y comenzar un nuevo camino como coach; junto con darle vida a mi negocio digital uniendo el desarrollo personal y los viajes. Todo lo anterior ha sido la consecuencia de viajar. El camino no ha sido fácil, pero ha valido la pena. A continuación te cuento todo el aprendizaje y las huellas que han dejado en mí y en mi vida viajar.

5 cosas que aprendí viajando

1. Conocerme

Viajando tienes la oportunidad de encontrarte de frente contigo misma porque pasas gran parte del tiempo sola (en caso que estés viajando sola). Mis viajes han sido –en su mayoría- sola. Y si bien el miedo aparece diciéndote una cantidad de barbaridades para que no viajes, al final si logras vencerlo (o lo haces igual, aunque sea con miedo) la recompensa es mayor. Además es muy distinto viajar sola a sentirte sola. Puede que no tengas un compañero de viaje, pero siempre en el camino conocerás personas que no te harán sentir sola. Incluso te podría decir que estás viajando con la mejor de las compañías: tú misma. He aprovechado los viajes en solitario para disfrutarme, escucharme, mimarme, escribir, reflexionar, hacer lo que desee y tomar decisiones.

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2. Enfrentar mis miedos

Lo que más limita al ser humano es el miedo. Todos alguna vez lo hemos sentido, pero la clave está en no dejarse vencer, sino enfrentarlo y superarlo.

Tenía mucho miedo a viajar sola; sentía terror. Incluso el mismo día que viajaba estaba indecisa si subir o no al avión. Pero como tenía claro que alguna vez iba a viajar sola, cuando ese día llegó no quise privarme de cumplir mi sueño a pesar de la taquicardia de mi corazón por el miedo. Decidí subirme al avión, y fue la mejor decisión que pude haber tomado.

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3. Escuchar mi intuición

La vocecita interna es la mejor arma que uno puede tener mientras viaja. Nunca falla. Siempre aparece cuando existe alguna sensación de peligro. Solo hay que aprender a escucharla y hacerle caso. Mi intuición es la que me ha alertado y me ha dicho: “no vayas por ahí”, “regresa al hostel”, “mejor no salir en la noche”, “se está haciendo tarde”, “mejor no juntarme con esa persona”. Es una corazonada que viene de dentro y que siempre tiene la razón. Es un faro que nos guía por el camino mientras viajamos, sobre todo si viajas sola. Lo mejor es no exponerse a ciertas situaciones, más cuando algo te dice que “no”.

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4. Atreverme a salir de la zona de confor

Los mayores aprendizajes se producen fuera de la zona de confort, y viajar es una forma de salir de ella. Estar en otro país, conviviendo con nuevas personas, adaptándote a una nueva cultura e interactuando en un idioma distinto al tuyo; solo es posible viajando. Cuando te expones a nuevas experiencias el aprendizaje no se hace esperar. Es un tsunami de lecciones que te acompañarán toda la vida. Porque cuando viajamos salimos de la zona de comodidad para entrar a la del aprendizaje. Las mejores cosas están fuera de la zona de confort, y si te atreves a salir de ella el crecimiento que experimentarás será enorme.

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5. Vivir más en el presente

Mientras estás viajando se hace más fácil vivir en el aquí y en el ahora, ya que no quieres perderte nada de lo que estás viviendo. Viajar es como estar meditando en movimiento o mindfulness. Cada nuevo plato de comida lo disfrutas, conocer nuevas personas te entusiasma, ver nuevos paisajes y cultura te ilusionan. Todo es nuevo y las sensaciones se exacerban. La vida es constante movimiento y cuando viajas estás viviendo en movimiento.
Muchas gracias a Andrea por haber participado en estas entrevistas sobre crecer viajando. Podéis seguirla en su blog viajesquetransforman.com o en su instagram.  

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