Berlín, Cartas abiertas

Carta abierta a Berlín

Querida Berlín:

Te escribo desde algún lugar de mi ser que quedó atrapado entre tus calles hace ya cinco años. La misma parte de mí que he podido recuperar, sanada, y que viene a completar este alma inconclusa que va dejando pedacitos de mí por el mundo.

Hay cosas que tardan en llegar pero que, cuando todo se coloca en su sitio, aparecen. Y es porque, ahí, es cuando es su momento.

Y esto es lo que me pasa contigo Berlín. Viví aquí antes de tiempo, cogiéndote con frío, destemplada y sin abrigo. No tenía las herramientas necesarias para adaptarme. Te quería con reservas, sin acabar de dejarme llevar por ti. Yo quería llevar el control y eso contigo no es posible.

Tú eres libre y yo no acababa de aceptar tu libertad. Quería que te amoldaras a mí y mis esquemas no me dejaron disfrutarte sin condiciones. Diría que eres alocada pero sería más correcto decir que eres una locura. ¿Eres consciente de todas tus luces y sombras? Probablemente sí. Y probablemente seas la única posible de entenderlas.

Berlín

Y cuando decides saltar…

Con la mente más abierta y la emoción de una principiante a flor de piel ahora puedo quererte tal y como eres; incluso a pesar de que tienes varias estaciones en un mismo día. Estar contigo es como tener una pareja con cambios de humor constantes. Y para eso hay que estar fuerte. Y para eso hay que distanciarse de vez en cuando.

Ahora te cojo con ganas y se me quedan cortos los días. Me entristece haberte vivido un año y conocerte a penas. Pero eso es lo que pasa con las almas libres: hay que quererlas con sus ritmos y sus tiempos y a ti hay que cocinarte a fuego lento.

Quiero escuchar tu música en directo por todas partes cerveza en mano al atardecer, quedar contigo para tomarme un brunch el domingo y acabar en el karaoke de Mauerpark.

Quiero darme una vuelta por tus mil y una tiendas de segunda mano para definir el estilo que yo quiera, sabiendo que tú serás la única ciudad que me acepte sin reparos.

Quiero poder hacer barbacoa en tus parques y bailar hasta el amanecer en tus clubes. Quiero ver una bicicleta y cambiar el recuerdo de todo lo que no te he pedaleado por los nuevos kilómetros recorridos.

Te diría que me dejes reinventarte.

Pero sé que eso no será posible.

Es por eso que sólo acabaré diciéndote:

Déjame reinventarme contigo, déjame seguir creciendo a tu lado.

Berlín

“Identidad perdida, identidad reencontrada.”

Y tú, ¿qué le dirías a Berlín?

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2 Comments

  1. Gracia

    15 mayo, 2016 at 11:55

    Una carta muy emotiva. A veces los lugares necesitan su momento y su tiempo…, y los reencuentros siempre son buenos y nos hacen ver muchas cosas que antes no vimos o no supimos apreciar en el pasado 😉

    Un abrazo

    1. Viajes Terapéuticos

      23 mayo, 2016 at 13:39

      Totalmente. Re-viajar a sitios es reencontrar la ciudad con una mirada distinta y reencontrarse a una misma 🙂
      Besoos!!

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