Vivir viajando

8 cosas que aprendes sobre ti viajando

Hace un año empezaba uno de los mayores desafíos de mi vida: mi primer viaje en solitario sin fecha de vuelta. Después de mucho tiempo soñando y ahorrando decidí vencer el miedo al ¿qué va a pasar?, dejar el trabajo y lanzarme a la aventura. No voy a engañaros, no fue fácil tomar la decisión ni fue algo de la noche a la mañana. Desde 2012 hasta 2016 estuve repitiendo sin cesar que yo quería irme a viajar de forma indefinida, que quería dar la vuelta al mundo y sí, tardé cuatro años en hacerlo, pero lo conseguí.

2017 se convirtió en el año del viaje. El Viaje, con mayúsculas. Una aventura que me llevó desde Uruguay hasta Colombia.

2017 fue el año en el que me bañé en el agua más turquesa y caliente que he visto nunca y en el que me vestí con todas mis capas de ropa para amanecer en un salar a 3650m y no morir de frío en el intento.

Pero sobre todo, 2017, fue el año en el que hice un máster intensivo en aprendizajes de vida, en el que crecí más que nunca. Y eso es una de las cosas más valiosas que ha tenido la experiencia, no hubiera sido posible tener todos esos aprendizajes en tan poco tiempo si no me hubiese ido de viaje. Así que hoy no voy a hablar de destinos, sino de crecimiento.

¿Quieres invertir en tu crecimiento personal? Lánzate a un viaje, tienes muchas cosas que aprender. 

Viajando aprendes que puedes hacer lo que quieras, que puedes cumplir tus sueños y que el único límite para llegar a ellos eres tú.

Suena a tópico pero es así. No significa que puedas conseguir lo que quieras cuando quieras. (Recordemos que yo tardé cuatro años en conseguir el dinero suficiente y, sobre todo, el valor suficiente para ello.) Pero viajando vives en un entorno en el que literalmente todo el mundo está cumpliendo su sueño. ¿No crees que eso potencia por mil la creencia de que eres capaz de cualquier cosa?

Viajando aprendes a gestionar el miedo. 

Total, ya has dado el paso más gordo, dejarlo todo ¿qué puede pasar? Esa sensación de que todo puede ir mal ha desaparecido y te sientes capaz de cualquier cosa así que aprendes a distinguir el miedo real del imaginario. Sabes cuando algo te da miedo porque pone en peligro tu seguridad y lo evitas (menos mal que eso sigue vigente) pero te saltas la alarma interna cuando identificas que sólo estás poniéndote una barrera mental para seguir en tu zona de confort.

 Viajando aprendes a satisfacer tus necesidades.

Viajas sin nadie que se encargue de ti ni de lo que necesitas. Tienes que administrarte el tiempo, el dinero, las comidas y las necesidades sociales. No tienes amigxs a lxs que llamar para tomar algo, ni alguien que pueda cocinar por ti cuando estás cansadx. O aprendes a saber qué necesitas y cómo satisfacerlo o estás muertx. A priori parece bastante fácil pero piensa que en tu día a día gran parte de tu tiempo está ocupado, tus necesidades se ven limitadas y tienes a mano todo lo que hace falta para satisfacerlas, cuando te encuentras solx en un pueblo de la montaña o una ciudad desconocida no. Es todo un reto.

Viajando aprendes a tomar decisiones y a responsabilizarte de ellas. 

Como decía antes,  lo más habitual es que en tu día a día haya muchas cosas que estén pre-establecidas. La hora de levantarte, el camino al trabajo, el contenido de ello, las horas de comida, el ocio de la semana, la gente con la que te juntas… Si al final no fuiste a yoga le echas la culpa a que estabas muy cansadx por todo el trabajo del día y listo. Cero responsabilidad. Ahora imagínate que NADA en tu vida está establecido de antemano. Puedes levantarte a la hora que quieras, comer cuando quieras, organizarte como te dé la gana y si dejas de hacer algo la responsabilidad es totalmente tuya. Enfrentarte a tomar el 100% de tus decisiones es aterrador al principio pero te libera para el resto de tu vida (porque te cuento un secreto… cuando no estás de viaje las decisiones siguen siendo tuyas).

Viajando aprendes a renunciar. 

Es imposible hacer todo y tenerlo todo. Esto viene derivado de lo anterior, sin aprender a renunciar no puedes tomar decisiones. Es una mierda pero toda elección implica una renuncia, sin embargo hay que dejar de pensar que eso es malo. Irte de viaje puede implicar renunciar a un trabajo o a estar cerca de tu familia o amigxs durante un tiempo pero te aporta otras cosas. Aprenderás a valorar cuáles son tus prioridades en cada momento y a elegir en consecuencia. Por ejemplo yo elegí renunciar a ir a la Patagonia por quedarme más tiempo en Buenos Aires porque en aquel momento fue más importante para mí. O en este post te conté por qué decidí renunciar a seguir viajando y volver. 

Viajando aprendes a conocerte y aceptarte. 

O por lo menos empiezas porque ese es un camino muy largo. Cuando te fuiste creías que ese problema que tenías antes de irte de viaje iba a desaparecer y resulta que el problema eres tú. Y que tú estás de viaje contigo. Todo el día. Pasar 24 horas del día con unx mismx es todo un desafío. Te alegras, te sorprendes, te emocionas, te enfadas, te quejas, echas de menos. Te pasan tantas cosas en tan poco tiempo que no puedes asimilarlo todo, tu termómetro emocional está a flor de piel. Y aprendes. Aprendes que todo eso eres tú, te guste o no, y que vas a convivir el resto de tu vida con ello. Y así es como aprendes a aceptar que para cambiar tendrás que poner esfuerzos de los que únicamente tú eres responsable. Aquí ya te conté cómo conocer y aceptar tus diferentes facetas y por qué el viaje te ayuda a ello.

Viajando aprendes a despedirte.

No te queda otra. Te despides de tu familia y amigxs cuando te vas. Te despides de cada una de las cientos de personas que conocerás a lo largo del viaje. Asúmelo, irte de viaje durante un tiempo largo es tu máster intensivo en despedidas. Aquí te explicaba como usar el viaje para este aprendizaje en particular. 

Viajando aprendes que de todo puedes aprender. 

Sobre todo aprendes que de todo puedes aprender. Todo lo malo que te pase te llevará a cualquiera de los anteriores aprendizajes e integrar todo esto mientras disfrutas es un regalo.

 

¿Qué mejor que aprender todas estas cosas viajando? 

Estos son mis aprendizajes ¿Cuáles fueron los tuyos?

4 Comments

  1. Andru

    17 enero, 2018 at 21:44

    Hermoso, la vida es un viaje de aprendizaje constante, y sobre todo es un viaje de autoconocimiento sin limites, gracias por compartir tus experiencias. Un abrazo gigante.

    1. Pepa

      17 enero, 2018 at 22:10

      Pues sí, no sólo el viaje como tal es el aprendizaje sino la vida misma. Viajar solo te pone en diferentes situaciones con más frecuencia de lo habitual pero no es la única manera para el autoconocimiento. Eso sí, como manera divertida, es de las que más me gustan 🙂 Muchas gracias a ti por pasarte por aquí y comentar :). Espero seguir viéndote más adelante!! Un abrazo enorme. Pepa

  2. Tesa

    22 enero, 2018 at 00:26

    Muy buen post Pepa! Me han encantado tus reflexiones y ojalá algún día pueda rescatar el tiempo y el dinero para viajar 😉😊

    1. Pepa

      24 enero, 2018 at 22:06

      Muchas gracias Tesa! Claro que podrás, todo es ponerse fecha, objetivo y que sea una prioridad! 🙂

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