Desafíos creativos

30 días escribiendo: día 3

Este texto forma parte del desafío creativo 30 días escribiendo

A veces me da miedo abrir al público este espacio de intersección de la vida.

El periodo entre viajes puede ser un viaje más si así lo vives pero no parece así en internet. Toda vuelta, todo fin de algo es el principio de lo siguiente y aquí parece que andamos siempre comenzando sin finalizar nada. Un viaje, otro y otro. Hubo un día en que comenzamos a pensar que los mapas son el territorio y empezamos a clasificarlos poniendo el de nuestra ciudad en último lugar, desvalorizando cualquier cosa que pudiéramos hacer en él.

Hubo un día en el que dejamos de sentir que en los blogs podíamos escribir lo que quisiéramos cuando quisiéramos.

Hubo un día en el que empezamos a definir los lugares como instagrameables o no. Ni siquiera fotogénicos, instagrameables.

Me pregunto

¿Quién decide qué contamos? ¿Cuándo se apropiaron de nuestros contenidos?

¿Quién decidió que la línea entre un blog personal y un blog de viajes se convirtiera en algo rígido?

¿Cuándo empezamos a dejar de contar historias?

¿Cuándo empezó Instagram a determinar qué fotos debíamos capturar?

¿Fue el algoritmo de Facebook o el de Google el que decidió lo que hay que ver?

¿Cuándo convertimos cada una de nuestras vivencias en una lista replicable de cosas que hacer?

Puede que este desafío se componga de simples preguntas al vacío,

esperando que algún día

las sepa responder.

 

 

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